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No falta fiesta o asado en que más de un comensal al rato esté “arriba de la pelota” o borracho. Lo que puede ser divertido para algunos, es en realidad un grave problema de salud pública cuando se convierte en una adicción. El bebedor social, en cambio, “es problemático cuando ha trascendido los límites, convirtiéndose en un conflicto para él y para los demás. El problema no está en la bebida, sino que en quien la consume”, explica el psiquiatra de Vidaintegra, Dr. Juan Sepúlveda .

Dicen que beber una copa diaria de vino junto a las comidas alarga la vida, dado que incrementa los niveles de colesterol “bueno” en el organismo y tiene propiedades antioxidantes. Sin embargo, el abuso puede convertirse en un serio problema para el individuo y su entorno.

El consumo de alcohol ha aumentado un 300% respecto de la década del 50, dejando en evidencia un problema exponencial. Su consumo no sólo se ha popularizado entre la juventud, sino que también entre las mujeres, ya sea por una lucha de igualdad o por mero gusto. Si antes había una bebedora por cada diez hombres, ahora hay una por cada cinco.

En 2008 el Ministerio de Salud (Minsal) estableció que el alcohol se transformó en una de las principales causas de muerte y discapacidad en Chile, tanto por la dependencia generada, como por las enfermedades asociadas y su incidencia en los accidentes de tránsito. Sin embargo, pese a las campañas desarrolladas y a la modificación a la Ley de Alcohol que se intenta impulsar en materia de expendio, etiquetado y publicidad, los desafíos cada vez son mayores.

Las bebidas alcohólicas son de fácil acceso y pueden ser adquiridas a bajo costo. Además, ayudan a las personas a desinhibirse y pueden mejorar el estado de ánimo. “Los antiguos griegos utilizaban la palabra fármaco para referirse al remedio y al veneno, dependiendo cómo fuera utilizado”. Con este ejemplo, el psiquiatra de Vidaintegra, Dr. Juan Sepúlveda, grafica la situación del alcohol. “El problema no está en la bebida, sino que en quien la consume”, agrega.

Alcoholismo o dependencia del alcohol
“El término alcoholismo está obsoleto, es una palabra del siglo XIX, que hacía alusión a todos los efectos en la salud y problemas sociales generados a raíz del consumo excesivo. En la actualidad, los médicos preferimos hablar de dependencia al alcohol”, dice el especialista.

Según explica, esta adicción se traduce en una relación conflictiva entre el alcohol y quien la consume. En los casos más extremos se da la llamada “crisis de ingesta" "en que la persona despierta, bebe, vuelve a dormir, despierta, toma, vuelve a dormir. Son los que cambiaron su ciclo de sueño por el alcohol y que funcionan en base al alcohol, y se alimentan de éste”.

Asimismo, esta adicción puede traducirse además en casos de individuos que no necesariamente beben todo el día, pero que al hacerlo, consumen cantidades excesivas, sin poder decir “basta”.

“Esas personas presentan problemas para regular el consumo y poseen una dependencia intermitente. No es la dependencia típica de buscar las sustancias o presentar signos de abstinencia. Puede ser también alguien que cuando bebe deja la grande, y es una forma de dependencia diferente, pero dependencia al fin”, indica.

Para su diagnóstico se utiliza un cuestionario médico y test toxicológicos, mediante pruebas hepáticas y exámenes de sangre.

Bebedor social
“El bebedor social es variable. Hay aquellos que toman una vez al año o cada vez que están con otra persona. La palabra bebedor social no significa gran cosa, por lo que suele hablarse en este caso de bebedor problema”, advierte el Sepúlveda. Este tipo de persona bebe con más gente, como una forma de estar más animado, tener mejor entrada con la gente, perder la fobia a relacionarse con sus pares o para acercarse de mejor forma al sexo opuesto.

Respecto al nuevo concepto planteado, el especialista precisa que describe a las personas para quienes beber ha trascendido los límites, convirtiéndose en un conflicto para él y para los demás. “No significa que no tiene que beber nada, pero sí que tiene que tomar menos. El problema puede traducirse en peleas, olvidos o dolores de cabeza”, asegura.

El caso de “bebedor problema” puede ser detectado a través de la Escala Breve de Beber Problema (EBBA). Es un cuestionario de siete preguntas, que se debe responder sí o no. En caso de haber dos o más respuestas afirmativas, se considera que hay un caso por tratar (ver abajo).

Según un estudio realizado por la Asociación Chilena de Seguridad el año 2007, el 30,8% de los trabajadores chilenos es clasificado como bebedor problema.

Efectos del alcohol en el cuerpo
Para que el alcohol produzca daños en el hígado, mujeres y hombres deben consumir una dosis diaria cercana a los 30 y 60 gramos, respectivamente.

Las mujeres tienen un hígado más sensible que los hombres, por lo que su grado de tolerancia al alcohol es menor.

En caso de mantenerse esta cantidad de consumo por cinco o más años, es probable que un 1% desarrolle cirrosis hepática. Mientras que los bebedores que consumen sobre 100 gramos, tienen entre un 5 y 10% de probabilidad de generar esta patología.

Según explica el gastroenterólogo de Vidaintegra, Dr. David Kutz, esta enfermedad consiste en un daño acumulado en el hígado, que repercute en el mal funcionamiento de éste y serias complicaciones en otros órganos.

Asimismo, afecta principalmente a las personas de estratos económicos medios y bajos, dado que el grado de alcoholismo es mayor en estos niveles.

“De todas las personas que toman, no todos desarrollan cirrosis, ya que muchos están protegidos por factores genéticos, de edad y de sexo”, añade. En ese sentido, apunta que algunos grupos étnicos son más vulnerables de sufrir daños orgánicos, como es el caso de los mapuches, debido a que su sistema de desintoxicación no es tan bueno como el de otras etnias.

Si bien la enfermedad de mayor riesgo es la cirrosis, la génesis de ésta se encuentra en casos de hígado graso y hepatitis alcohólica. Mientras que la primera es una patología caracterizada por la acumulación de grasas en el hígado, en la segunda se produce la desintegración de las células hepáticas, con inflamación.

Sin embargo, y según advierte Kutz, el daño al hígado es reparable en el caso de las personas con hepatitis leve o moderada, corrigiéndose con un periodo de abstinencia cercano a los seis meses. En el caso de aquellos con hepatitis alcohólica grave, en tanto, dicho plazo se incrementa, o se deberá recurrir a un trasplante de órgano.

Causas del consumo de alcohol
Si bien existen situaciones que podrían gatillar que una persona evolucione de bebedor ocasional a dependiente, como la muerte de un ser querido o depresión, en la mayoría de los casos, este paso es dado sin que los mismos involucrados se den cuenta.

Respecto al consumo de alcohol, éste estaría influenciado por diversos factores, como el consumo al interior de la familia y en el grupo de amigos; una predisposición genética y consecuente necesidad de recibir un estímulo positivo; las condiciones del entorno y la forma en que el alcohol es percibido; la educación, entre otros, explica Sepúlveda.

Escala Breve de Beber Problema (EBBA)

Cuestionario

1. ¿Ha tenido problemas con su familia o amigos a causa del trago?
2. ¿Ha perdido amigos(as) por el trago?
3. ¿Ha tenido ganas de disminuir lo que bebe?
4. ¿Le ha ocurrido en ocasiones que sin darse cuenta termina tomando más de lo que piensa?
5. ¿Ha tenido que tomar alcohol en las mañanas?
6. ¿Le ha ocurrido que al despertar, después de haber bebido, recuerda sólo parte de lo que pasó?
7. ¿Le molesta que lo critiquen por la forma en que toma?

Responda sí o no a cada interrogante. En caso de haber dos o más respuestas afirmativas, se recomienda consultar a un especialista, ya que Ud. podría ser un “bebedor (a) problema”.