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Malos hábitos alimenticos, falta de actividad física, tabaquismo y una ingesta exagerada de sal al día, son algunos de los factores que inciden en el alza de presión en la  sangre. El mayor problema de la hipertensión arterial  es que cuando los síntomas se hacen visibles, muchas veces ya es muy tarde para actuar y las consecuencias pueden ser fatales. En la siguiente entrevista, el doctor Luis Zárate, cardiólogo de Vidaintegra y presidente de la Fundación Chilena de Hipertensión Arterial, nos entrega algunas claves para adelantarnos a los pasos de este sigiloso enemigo.

La hipertensión arterial, por lo general, no presenta ningún síntoma. La única forma de saber realmente si nuestra presión arterial es alta, es midiéndola con un esfigmomanómetro.
Por este motivo, no es raro que mueran cerca de ocho millones de persona al año por sus consecuencias, estando dentro de una de las principales causas de defunción en Chile y el resto del mundo.

Luis Zárate El doctor Luis Zárate, cardiólogo de Vidaintegra y presidente de la Fundación Chilena de Hipertensión Arterial, explica que la principal batalla es ganarle a los malos estilos de vida imperantes en el mundo moderno.  

-¿Por qué se le denomina asesino silencioso a la hipertensión arterial?
-Esta es una enfermedad que no presenta síntomas. Mucha gente la asocia a dolores de cabeza, mareos, sangramiento nasal o zumbido a los oídos. Esto es un error, ya que son manifestaciones inespecíficas y pueden darse tanto en personas con presión normal o en las que tienen presión alta.  En la práctica, la persona hipertensa comienza a tener síntomas en etapas muy avanzadas de la enfermedad, cuando se genera una falla en el corazón, en el cerebro o en los riñones. El 90% del avance de esta enfermedad es casi en completo silencio, impidiendo que exista un diagnóstico precoz.  

-¿Cuántos de los casos crónicos de hipertensión en Chile están influenciados por el exceso de consumo de sal?
-La hipertensión es multifactorial, y tiene que ver con malos estilos de vida. Sólo  un 30% de la gente que la padece responde a factores genéticos, en contraste con el  75% que es obeso o tiene sobrepeso. Esta obesidad se debe principalmente a dos factores: el exceso de grasas y sal que se consume en nuestro país. Si uno piensa, grasa y sal parecieran ser los saborizantes preferidos por la población chilena, generando una adipositopatía -enfermedad inducida por la excesiva cantidad de adipocitos o celulas grasas, siendo especialmente agresivos aquellos que rodean nuestros órganos en el abdomen- y un estrechamiento de las arterias que regulan el flujo de sangre en el organismo. El consumo normal de sal al día debería bordear los 3 ó 4 gramos al día. Sin embargo, Chile tiene un promedio de consumo entre 9 y 12 gramos. Este exceso de sal produce un estrés oxidativo en los vasos sanguíneos, que genera un cambio estructural de distintas moléculas denominadas Especies Reactivas de Oxígeno (ROS), lo que se traduce en arterias más estrechas y un aumento de hipertensión.

-Recientemente el Ministerio de Salud, la Federación Chilena de Industriales Panaderos (Fechipan) y la Asociación de Supermercados de Chile, llegaron a un acuerdo que busca disminuir los niveles de sal en la fabricación de pan y así contribuir a reducir las enfermedades cardiovasculares ¿Qué otras medidas deberían tomarse para lograr un efecto positivo?
-Lo primero es educar. Hay que difundir este concepto y enseñarle a la gente las consecuencias de sus hábitos alimenticios. Hoy estamos convirtiendo a los niños en adictos a la sal, a través de alimentos procesados y comida chatarra. Si a esto se le agrega el sedentarismo y el sobrepeso, ese niño desde muy temprana edad comienza a sufrir cambios estructurales en su organismo.  Todo alimento preservado, ya sea conservas, cecinas, lácteos, cubos de caldos, sopas en sobre, salsa de soya o mayonesa tiene un exceso de sal, por lo que se necesitan políticas sólidas y efectivas a corto plazo. Esto requiere de un entendimiento público y privado para adquirir una nueva normativa que reduzca gradual y progresivamente el 10% de sal de todos los productos preservados año a año. 

-¿Qué medidas pueden tomar las personas en sus casas, mientras las leyes no cambien?                                                                                                                       
-Podríamos aumentar el consumo de frutas y verduras. Éstas contienen grande cantidades de potasio, que es la cara opuesta a la sal, ya que ayuda a eliminarla agua y sodio de nuestro cuerpo, tiene un efecto vasodilatador, antioxidante y protector de accidentes cerebrovasculares. Lo recomendable es comer tres frutas y dos porciones de ensalada al día.

Si se incentivara el consumo de frutas y verduras en el país, el riesgo cardiovascular bajaría significativamente. Lamentablemente son alimentos caros, por  lo que la población de bajos recursos no tiene una adecuada ingesta de este mineral (potasio), aumentando su riesgo vital. 

Además, es importante complementar la alimentación con ejercicio, ya que la actividad física genera antioxidantes, que ayudan al buen funcionamiento de nuestro organismo. Se debe evitar el cigarrillo, el alcohol y sobre todo el sedentarismo.

Tips para consumir menos sal
  • No ingiera carnes o pescados ahumados o salados.
  • Limite el consumo de alimentos panificados y preferentemente elija pan sin sal.
  • Disminuya el consumo de embutidos, aceitunas, pickles y quesos duros.
  • Puede utilizar sales sustitutas, pero asegúrese que no sean sales saborizadas que tienen como base el cloruro de sodio.
  • No consuma sopas o purés de sobre que no especifiquen un bajo contenido de sal.
  • No utilice caldos sintéticos para saborizar los alimentos al cocerlos, ni agregue sal a sus platillos mientras está cocinando.
  • Quite el salero de la mesa o en último caso limite el consumo a una cucharadita de café.
  • Tome agua mineral con bajo contenido en sodio o de preferencia agua pura.
  • Utilice mantequilla o margarina sin sal.
  • Utilice hierbas aromáticas como condimentos, por ejemplo: perejil, tomillo, laurel, romero, ajo, orégano, albahaca, salvia, menta; o especias como jengibre, cúrcuma, anís, pimentón dulce, menta, nuez moscada o clavo de olor.
  • Limite el consumo de salsa de soya.
  • Evite la comida rápida, pues el sodio abunda en este tipo de alimentos.